hoy pasé por la plaza frente al bar donde quedaba con sus amigos los viernes noche. otra vez salí corriendo. después pensé que no habian pasado tres años.
Cualquier forma de amor, incluso la más diminuta, le recuerda dolorosamente el amor perdido. Caminar tres calles para devolver un paraguas le destroza el corazón. Tan pequeño ha llegado a ser. La canción más tonta le detiene, y le obliga a regresar a la cama para taparse la cabeza con las mantas.
No es capaz de amar, pero tampoco está dispuesto a olvidar o a ser olvidado. Se agarra de manera grotesca al último beso, como si fuera el último segundo del último día del fin del mundo.
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